lunes, 2 de mayo de 2011

Encerradas en jaulas de poetas...

Cada vez que abro este cuaderno, al azar en el medio, en la cuarta o décima hoja, en la ultima, no se, es tan grueso. Leo y me encuentro en el momento justo, doy vuelta la pagina y me encuentro.

Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!


(...)

Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo solo,
sólo por amor.



El odio aguarda un instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.
El amor, pálido y solo.
Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.


Miguel Hernandéz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario